¿Existen los museos de la música?

¿Existen los museos de la música?

Resulta extraño el hecho de tratar de crear un museo que pueda mostrar el mundo de la música al completo. El mayor reto que se nos presentaría en un principio es que la música, al revés que otras expresiones artísticas como la pintura o la escultura, es un arte en movimiento que no se puede capturar en el tiempo, sino que ha de fluir para entenderlo y valorarlo en su máxima expresión. Por ello, el mayor reto a la hora de tratar de planear un museo de este tipo radica en esta imposibilidad de mostrar al visitante algo con lo que pueda empaparse de la temática y salir contento de la experiencia.

museu music

No obstante, estas dificultades se han ido solventando con mayor o menor acierto a lo largo de la historia. En muchas ciudades existen museos dedicados a la música como expresión cultural, los cuales son muy visitados y resultan interesantes para todo buen melómano que se precie. Estos museos se suelen basar en repasar la biografía de aquellas estrellas de la música que han sido relevantes para la industria, resumir los diferentes estilos que nos hemos encontrado en el panorama musical a lo largo de la historia y contener algún tipo de fetiche del artista en cuestión (trajes, vestidos, discos de oro, instrumentos musicales y demás memorabiblia que consigue hacer las delicias de los fans más acérrimos).

Todos estos elementos, si se combinan de una forma adecuada e inteligente, pueden convertirse en un éxito asegurado o bien en un sonoro fracaso. En un mundo en el que estamos acostumbrados a no pagar a la hora de consumir música, siempre que no sea en directo, se nos hace difícil pensar en comprarnos una entrada para presenciar una suerte de oda a la historia musical de nuestro país y del extranjero. Por eso, el reto para los museos musicales es aún mayor que para el resto de museos existentes. Puede que no tengan que pelearse a la hora de tener tal o cual antigüedad que le convierta en un referente a la hora de visitar dicha ciudad, pero sí han de conseguir captar la atención del visitante desde el principio hasta el final.

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Pongamos como ejemplo el Museo del Rock de Barcelona, que antes de llegar al año tuvo que cerrar sus puertas al público. Hay que tener en cuenta que cuando la oferta de museos musicales de una ciudad ya está suficientemente cubierta, es difícil presentar un nuevo concepto y que éste pueda diferenciarse de los otros hasta obtener carácter propio y cause el interés de los visitantes. Sin embargo, es importante que existan estos espacios para colocar a la música en el puesto que se merece dentro de las artes. Para recordar que la música es algo que nos acompaña a lo largo de nuestra vida, y que muchas canciones se han convertido en la banda sonora de los momentos más importantes que hemos vivido. Por eso, no está demás rendir un pequeño homenaje a todas las personas que nos han hecho llorar, reír, emocionarnos o vibrar de la emoción.

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